El coaching es un proceso de acompañamiento a través del cual, un/a profesional (coach) acompaña a una persona (coachee) en la consecución de unos objetivos concretos y definidos por el/ella.

Para alcanzar nuestra meta hay que realizar un proceso, recorrer un camino, y este camino no tenemos por qué realizarlo a solas.

Definir el objetivo es, sin duda, uno de los grandes pilares para el éxito del proceso de coaching. Y, sobre todo, que la definición del objetivo esté lo más alineada posible con nuestros propios valores y motivaciones más profundas. Sucede en muchas ocasiones que, sin saberlo, somos nosotros mismos los principales obstáculos que encontramos en el camino para llegar al objetivo que queremos conseguir.

Sobre esta travesía que emprendemos a lo largo del proceso de coaching, hemos de subrayar que se trata de un acompañamiento no directivo, es decir, el/la coach no dirige ni condiciona a su cliente o coachee. ¿Cuál es entonces la función del coach?

La función del Coach

Acompañar y ofrecer opciones: desplegando herramientas para que su cliente, a través de éstas,

de su uso, desarrollo y aplicación práctica,

dé los pasos necesarios hacia la consecución de su meta y objetivos.

La tarea del Coach es caminar al lado de su cliente, con responsabilidad y compromiso, facilitándole el proceso.

Partimos de la premisa fundamental a la hora de hacer coaching de que el cliente o coachee posee todos los recursos para poder conseguir lo que desea. Y que, si no dispusiera de ellos, tiene la posibilidad de descubrir qué le falta para poder tenerlos. El cliente (coachee) es el responsable de su propia evolución.

En esta búsqueda de los recursos internos que facilitan el logro de los objetivos, el cliente (coachee) puede descubrir que dispone de más herramientas de las que, en un primer momento, pensaba que tenía. 

¿Cómo es un proceso

de Coaching? Etapas

Un proceso de coaching consta de una serie de sesiones a especificar entre el coach y el cliente (coachee), a modo de “entrenamiento” a través del cuál hallas lo mejor de tí misma: sabiendo dónde estás, quién eres, qué deseas conseguir, y qué te está impidiendo hacerlo, así como qué te ha movido a solicitar el acompañamiento.

La disciplina de coaching emplea la motivación frente a la desmotivación. Posibilita que experimentes, de una forma completa, tu presente y te enfoques hacia el futuro; proponiéndote metas alcanzables en un tiempo específico, consciente de tus propios recursos y de la realidad en la que vives.

Trabajar desde dentro a las mujeres, acompañarlas en el proceso de autoconocimiento, desvelar posibles nuevos puntos de vista del “problema” o la “situación” planteados por ellas, genera que sea el cliente quien reflexione y busque sus propias soluciones.

El coaching, por tanto, no aconseja, ni asesora; porque entiende que es, ante todo, un proceso facilitador de herramientas diversas y variadas.

Sea cual sea el contexto, el proceso de coaching persigue facilitar que descubras los recursos y los medios necesarios para avanzar y dar los pasos precisos para alcanzar tus logros.

Y, en esta búsqueda de soluciones, empleamos la creatividad y nuevas formas de pensamiento que facilitan salir de ese estado de deseo, para llegar a ese nuevo estado en el que alcanzas la realización y el logro del objetivo.

Método GROW

Las 4 etapas

de un proceso de Coaching

El Método GROW y las 4 etapas de un proceso de Coaching

El Método GROW es un acrónimo de G (Goal, Meta), R (Reality, Realidad), O (Options, Opciones) y W (Will, Plan). Cada letra coincide con las etapas o fases correlativas del proceso de Coaching.

G [Goal, Meta]. Definir y establecer la meta a alcanzar.

En esta primera fase se trata de definir la meta final a la que se quiere llegar y el objetivo específico a conseguir en esta primera sesión.

Un objetivo bien definido siempre debe ser ‘SMART’ (específico, medible, alcanzable, realista y temporalizado).

R [Reality, Realidad]. Explorar la realidad o situación actual.

En la segunda fase, se coteja la realidad con el fin de enfocar la meta con mayor precisión y explorar dónde está el cliente con respecto a ella.

O [Options, Opciones]. Identificar opciones que se presentan y alternativas.

En la tercera fase la intención es generar un listado de tantas posibilidades de acción como se pueda, y barajar pros y contras de cada una para ser conocedora de cuál de ellas es viable.

W [Will, Plan]. Establecer un Plan de Acción | Validar el nivel de compromiso por parte del cliente.

La finalidad de esta fase es convertir la conversación de coaching en un Plan de Acción para lograr un objetivo claramente específico y determinado: qué se va a hacer, cuándo, quién lo hará, apoyos que se tendrá, obstáculos que se pueden encontrar y voluntad de hacerlo.

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