El coaching es un proceso de acompañamiento a través del cual, un/a profesional (coach) acompaña a una persona (coachee) en la consecución de unos objetivos concretos y definidos por el/ella.

Para alcanzar nuestra meta, siempre hemos de recorrer un camino. Pero, este camino que necesitamos transitar, no tenemos por qué recorrerlo a solas.

Definir el objetivo es, sin duda, uno de los grandes pilares para el éxito del proceso de coaching. Y, sobre todo, que la definición del objetivo esté lo más alineada posible con nuestros propios valores y motivaciones más profundas. Porque sucede en muchas ocasiones que, sin saberlo, somos las personas los principales obstáculos que nos encontramos en nuestro camino hacia el objetivo que queremos conseguir.

Sobre esta travesía que emprendemos a lo largo del proceso de coaching, hemos de subrayar que se trata de un acompañamiento no directivo, es decir, se busca acompañar en vez de dirigirPues si el/la coach dirigiera a su cliente, le estaría proporcionando algo de lo que carece, y se estaría situando en un plano de superioridad.

La función del Coach

Acompañar y ofrecer opciones: desplegando herramientas para que su cliente, a través de éstas, de su uso, desarrollo y aplicación práctica, dé los pasos necesarios hacia la consecución de su meta y objetivos.

La tarea del Coach es caminar al lado de su cliente, con responsabilidad y compromiso, facilitándole el proceso.

Partimos de la premisa fundamental a la hora de hacer coaching de que el/la coachee posee todos los recursos para poder conseguir lo que desea. Y que, si no dispusiera de ellos, tiene la posibilidad de descubrir qué le falta para poder tenerlos. El/la coachee es el responsable de su propia evolución.

En esta búsqueda de los recursos internos que facilitan el logro de los objetivos, el/la coachee puede descubrir que dispone de más herramientas de las que, en un primer momento, pensaba que tenía.

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